Todos nos hemos sentido abrumados ante situaciones que presentan un desafío o reto, a lo que el cerebro y cuerpo reaccionan con algo llamado estrés. Cuando esto sucede, el cuerpo libera hormonas para ponerte alerta: se eleva la presión arterial, frecuencia cardíaca y niveles de azúcar. 

 

El estado de alerta es la razón por la cual no todas las situaciones de estrés son necesariamente negativas, ya que tiene la intención de prepararte en casos de ser necesario actuar. Por ejemplo, al tener una fecha límite para hacer una entrega en el trabajo o en la escuela, te orilla a esforzarte por cumplir y aunque te encuentres bajo una situación de estrés, al terminar la entrega, el estrés se irá. 

Otro ejemplo, es cuando estamos en una situación de riesgo ante un accidente y el estado de alerta nos previene para evitarlo. 

 

El problema es cuando el estrés es crónico y se presenta a largo plazo durante semanas, meses o incluso más tiempo. Que la gente que viva estresada, se puede le atribuir a: trabajo o escuela, problemas económicos, presión familiar, etc. que tienen que ver con una rutina. También se puede deber a sucesos difíciles como un despido, enfermedad, pérdida de un ser querido, etc. Por otro lado, el sentirse en peligro continuamente tras un evento traumático, se le conoce como estrés post traumático.

El estrés puede traer síntomas como

 

Es importante prestar atención a estas situaciones ya que vivir bajo estrés no es algo que deba normalizarse.

Cuando el estrés no se controla, puede evolucionar a problemas más graves, como:

 

Te recomendamos poner atención si es que estás pasando por problemas de estrés y de ser necesario consultar a un profesional que sea capaz de ayudarte a manejar esta situación y mejorar tu calidad de vida para disfrutarla al máximo.

 

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